La Historia De Al-Gar-Karaz
Después de la antigua era gobernada bajo la increíble fuerza de el señor oscuro, Hitler el del trabuco.
Ser de un increíble poder alentado por su afán de dominación del mundo que, gracias al invento de una chiflada llamada Minnie Mouse, el condensador de fluhzo. Esto servia para viajar por el tiempo como pedro por su casa.
en un pueblo en las grandes extensiones de lo que ahora en nuestros tiempos llaman España, y que allá entonces era conocido como Al-Gar-Karaz (ciudad de las grandes razas) ya, por fin habitaba la paz.
Entonces, y solo entonces, llegó el fin a la denominada “La gran era”.
Un tal Aquiles el mujeriego amarró su barco a las costas de la hasta entonces, desde hace mucho tiempo, la indestructible Al-Gar-Karaz. Su admirable afán por dormir a gustito en la cama le impidió conquistar rápido estas tierras pero al final lo hizo no dejó ni un solo parque de atracciones en pie, ni una sola espada en mano ajena, ni un solo martillo forjando acero. Nada. Las “negociaciones” de marbella empezaron con sus siervos. Era vil y despiadado, tal y como el antiguo señor oscuro.
Incontables años más tarde, los historiadores tienen una teoría: en cada uno de sus viajes, el señor oscuro creó una realidad alternativa de la que luego, después de su muerte, volvió con un falso nombre. Aquiles.
Los niños de hoy en día que ven sus dibujos favoritos. Esos de disney, en los que salen Pluto y esos animales humanoides que dios sabe de donde han salido y estos otros de gente amarilla, una tal maggie… No esperan que pronto volverá otro “señor oscuro” a doblegar a la humanidad. Dios no lo quiera.
La fiesta del cementerio
Cada noche, todos los días, en un cementerio de las afueras de Carabanchel, se podían escuchar la música y las voces de los muertos juerguistas que se juntaban cada noche para disfrutar de los días que no habían aprovechado en vida.
¿Cuántas noches habrán tenido acojonodo al pobre enterrador? Todos los días llegaba más gente al cementerio, o lo que es lo mismo, cada día había una fiesta más movidita en el cementerio.
¿Vosotros conocéis a esa gente que se hace llamar “los góticos”? ¿esa gente que va de negro, se tiñe el pelo de negro, se pinta las uñas de negro etc.? Pues toda esa gente son los culpables de que el pobre enterrador flipe en colores. Toda esa gente es culpable de que nadie duerma tranquilo en 200 metros a la redonda, porque esa gente ha estado haciendo todos los días el botellón, bebiendo todos los líquidos que encontraban y fumando todo lo que bebían, ¡¡por su culpa, si, por su culpa!!
Y tú pensarás... ¿Cuánto tardó en enterarse de todo esto el pobre del enterrador? La respuesta es la siguiente:
Un día, un chaval de los que vivían a los alrededores del cementerio, harto de escuchar a sus padres quejarse del ruido, decidió salir de casa a investigar, y se encontró las jeringuillas y de más.
El enterrador, ya enterado, envió la siguiente carta a su jefe explicando los motivos de por qué quería dimitir.
Estimado señor Pérez.
Siento informarle de que no podré seguir trabajando, hay unos chavales fumados que vienen al cementerio y profanan tumbas cada día. Ya me gustaría a mi poder quedarme y seguir adelante con el plan de casarme con su hija, pero el miedo a los pastilleros me supera.
Atentamente, Juan López.
Mitología de Tauro
[en un campo de flores, cerca de la playa]
-Zeus: ¡¡Qué buena está esa chica, Europa!! [se dirige hacia ella]- oye, ¿te gustaría ser la amante de un Dios?
-Europa: pero bueno, ¿tu que te crees?, vete a freír espárragos, ¡que te den!
-Zeus: hombre.... No te pongas así.... Dame una oportunidad....
-Europa:¡ni oportunidad ni leches! ¡Tu eres un golfo! ¡estás con una chica cada noche!
-Zeus: Tranquila, mujer, ala, ya me voy,.
[Zeus se aleja cabizbajo hasta desaparecer.]
[horas más tarde...]
Zeus: ¡Caspitas, hoy no e estado con ninguna mujer!, me transformaré en un bello toro blanco y me la llevaré!
[transformado en toro Zeus se acercó a la doncella]
Europa: Oooohhhh... que ermooossooo... subiré a su lomo.
Zeus: [pensando] ¡Aja! Esta es la mía
[y se la llevó a lomos al mar, y nadando, hasta la isla de creta. Donde, después de que Zeus satisficiera sus necesidades nombró reina a Europa.]

El señor de los librillos
Volaban cabezas, nadie quedaba en pie tras el paso del enano, ni un solo orco, ni ningún Goblin y de más.
-PI-PI.... PI-PI… PI-PI
-Ohh… solo un sueño… Otra vez a sacar al perro...
Gimli era un chico bajito, aunque muy fuerte, solía suspender inglés y lengua, no se le daban bien las letras pero era valiente y buen amigo.
Otro día más en el instituto “Máximo Bolsón”. Fue caminando hasta el lugar, y se encontró con sus amigos.
-¡Hola, Maricona!
Pdt. Cuando hablan de “la maricona” no se refieren al tío este que sale en chanel nº 4, no, hablan de legolas, un elfo con voz de pito que no se atreve a atacar a la gente si no es con su tirachinas.
-¡Te he dicho mil veces que no soy gay!
-Aaanda Gimli, deja en paz a la Maricona.
El que habla es Aragorn, el pacifista, mientras que Gimli y Legolas se pelean entre sí, Aragorn se ríe de los dos.
-¡JA, JA, JA, JA!
-Venga, hombre, que era una broma.
-Niños, callaos, que estamos en clase.
Gandalf, el Jefe de estudios del colegio, aunque también les da clase de matemáticas.
-Lo siento señor Gandalf. –Dijeron todos a la vez.
-Abrid todos el libro por la página 116
Luego, horas más tarde, a la salida del colegio habían quedado todos en el parque de Mordor. Al llegar, encontraron a unos chavales mayores fumando (vete a saber el qué), les conocían del colegio, siempre estaban haciendo pellas y tenían las peores notas posibles. Eran: Balrog, Sauron y Gollum, que, aun que era mucho más pequeño que ellos, se había ganado su confianza.
Estos, se les acercaron y les enrabietaron, siempre les había gustado chincharles.
Entonces llegó Gandalf.
-¡Pero qué demonios hacéis fumando! ¡venid ahora mismo que voy a llamar a vuestros padres!
Les pegó unos coscorrones con su bastón de roble y le siguieron todos cabizbajos hacia la sala de “jefatura de estudios”.
Pasaron una buena tarde hablando de video-juegos, chicas, etc. Pero sobre todo riéndose de los chavales que habían estado apunto de desfigurarles sus caras.
Volvieron a sus casas, al llegar, Gimli saludó a sus padres. Él, menudo, gordo, barbudo y borracho. Y ella igual pero un poquito menos de todo. Y se fue a la cama, no quería pensar en el examen de mañana.
Hola amigos, yo soy eso que vosotros utilizáis a diario (a no ser que seáis unos guarros), la ducha.
Al caso, ¿vosotros sabéis lo frustrante que es el estar viendo gente desnuda todos los días?¿Y con lo sucios que están? ¿Y cómo me dejan? ¡Dios, estáis todos llenos de mierda! Y porque están vuestras madres, ¡que si no! ¡cada noche tengo pesadillas con las/os viejas/os que vienen a que las quite la mierda de encima! Y es que yo no creo que sea tan difícil pedírmelo por favor. Venís por la mañana temprano cuando estoy dormida, y lo único que se os ocurre es subiros encima mío y echarme agua. Y por favor, ¿podríais quitar esos pececillos que ponéis para no resbalaros? Están llenos de hongos, y, ¿vosotros que hacéis?, ¿los secáis? ¡no! Seguís llevando más, y más.
Pero claro, también están sus cosas buenas, las parejas de jóvenes que vienen y hacen allí sus cosas íntimas, ¿sabéis quien ve todo? ¡yo!
Cambiando de tema:
Creo que todos conocéis los típicos juguetes de niños pequeños, ¡sí! Esos que acaban todos, toditos, en la basura, exceptuando los de las personas que, haciendo una buena obra (o eso dicen, porque a mí no me lo parece) los donan a los niños pobres para que se diviertan. Yo soy uno de esos, uno de los mini-cochecitos que divierten a los niños pequeños. Yo nací muy contento creyendo que mi vida sería muy feliz, rodeado de chiquillos correteando y jugando con migo, y lo fue ¡lo fue! Pero todo eso acaba cuando tus propietarios crecen, sus primitos crecen, y te olvidan en: el cajón.
Ese lugar alejado de la mano de Dios, no creas que estarás solo, ahí dentro ahí miles que están como tú, comparten sus experiencias contigo y te das cuenta de que sus vidas, al igual que la tuya, han sido una farsa. Al cabo de los años escuchas a tu propietario, ya mayor, y a su madre diciéndole que limpie su cuarto, entonces abren el cajón y crees que por fin acabará tu miserable vida, ¡pero no!: ese chaval se ha empeñado en hacer de tu vida un fracaso, porque el muy desgraciado dice: “no mamá no lo tires, que me transporta a los viejos tiempos” ¡y no te tiran!
Sin embargo, cuando ya son adolescentes, las cosas cambian. Entonces tampoco te tiran (siguen siendo unos desgraciados emperrados en jorobar), pero con sus amigos te cogen, te llevan hacia unos petardos, como los “silba-boom” (esos que te avisan antes de cada vez tu más próxima muerte) y entonces el cielo te llama, le escuchas, suena un insoportable ¡FIIIIIUUUUUUUUMMMM! Lo siento, ya no existes.